¿Eres mayor de 18 años?

Para garantizar que nuestro vino se disfruta de forma responsable, debemos confirmar que eres mayor de edad para comprar y consumir alcohol en tu país de residencia. De no existir una legislación al respecto sobre este tema, debes ser mayor de 18 años.

Allí donde nacen las burbujas

Nuestro recorrido, emociones y descubrimientos en la Fiesta del Espumoso Gallego.

Hay eventos que uno visita y otros en los que uno se reconoce.

La XI Fiesta del Espumoso Gallego, celebrada en Salvaterra de Miño, fue exactamente eso para nosotros: un punto de encuentro donde el trabajo de todo un año se transforma en brindis, conversaciones y momentos que confirman por qué hacemos lo que hacemos.

Este 2025, además, la cita venía con un nuevo brillo. La fiesta se estrenaba oficialmente como la Fiesta del Espumoso Gallego, una evolución que sentimos muy nuestra. Porque ver crecer este evento es, en cierto modo, ver crecer también el camino que llevamos recorriendo en la elaboración y defensa de nuestros vinos.

Nuestro paso por Salvaterra

Desde que llegamos, supimos que esta edición sería especial. Encontrarnos con productores y enólogos que conocemos desde hace años, reencontrarnos con amigos del sector, descubrir nuevas caras que llegan cargadas de ilusión.

Esta tierra nos recibió con esa mezcla de profesionalidad y cercanía que tanto identifica al vino gallego.

Moverse entre los stands fue como recorrer un mapa de historias compartidas: vendimias difíciles, proyectos que avanzan, retos técnicos, ilusiones que se renuevan. Y cada vez que levantábamos una copa, sentíamos ese orgullo silencioso, pero firme, de pertenecer a un sector que no deja de avanzar.

Lo que aporta esta fiesta a nuestro trabajo

Formar parte de esta edición nos permitió reconectar con algo esencial: el valor de las pequeñas cosas.

A veces, en el ritmo del día a día, uno olvida que detrás de cada vino hay un público que escucha, pregunta, compara, se sorprende y valora.

En esta fiesta pudimos ver de cerca esas reacciones: las miradas que se iluminan al descubrir un matiz nuevo, los comentarios llenos de curiosidad, la complicidad de quienes entienden que el espumoso gallego vive un momento dorado.

Esa retroalimentación nos recuerda que la experiencia del vino no termina en la bodega. Sigue creciendo cada vez que alguien brinda con algo nuestro entre las manos.

Los momentos que nos llevamos

Más allá de la organización impecable y del salto cualitativo que supone esta nueva etapa para la fiesta, lo que realmente guardamos son los pequeños instantes que nos acompañarán todo el año:

  • Una conversación improvisada que acaba en nuevas ideas.

  • Un brindis compartido con quienes llevan décadas apoyando el vino gallego.

  • Una pregunta que nos hizo detenernos y reflexionar sobre nuestro propio camino.

  • La emoción sincera de quienes se acercaron a saludarnos, a probar nuestros vinos o simplemente a felicitarnos por el trabajo realizado.

Son detalles que no salen en las fotos, pero que construyen el pulso real de eventos como este.

Un cierre que es también un impulso

Volvemos con el corazón lleno y la mente cargada de inspiración.

Ser parte de la XI Fiesta del Espumoso Gallego nos confirma que estamos en el camino correcto: el de la autenticidad, la constancia y la convicción de que Galicia tiene mucho que decir, y que brindar, cuando se trata de espumosos.

Nos llevamos aprendizajes, encuentros, sensaciones, y la certeza de que cada edición nos invita a seguir creciendo.

Porque si algo nos enseñó esta fiesta es que las burbujas no solo celebran lo que ya ha pasado; también señalan lo que está por venir.

Y nosotros queremos estar ahí, copa en mano.